From: Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
19.2 (1999): 167-79.
Copyright © 1999, The Cervantes Society of America
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PINA ROSA PIRAS |
ace unos años,
Francisco Márquez Villanueva, en su artículo Ser y estar
en Las virtudes del Pájaro Solitario (La paradoja del arte
de Juan Goytisolo), desafiaba amistosamente a Juan Goytisolo a una
cidehamética apuesta (160) que el escritor acaba de aceptar
en octubre de 1997. El crítico lo hace al tratar de la recuperación
del texto perdido de Juan de la Cruz referente a aquel símbolo
de cósmica ambigüedad que es el Pájaro sanjuanista
y sufí (160), reconstruido por Goytisolo en el interior de su
novela Las virtudes del pájaro solitario.
Márquez Villanueva en ese artículo
lanzaba la idea de que el propio escritor volviera a repetir el mismo
procedimiento compositivo en otra novela suya: habría podido colmar
así el vacío dejado al perderse las cervantinas páginas
de las Semanas del jardín, a las que Goytisolo se refiere,
difuminándolas en varias ocasiones en Las virtudes del pájaro
solitario: las semanas del jardín, absortas en incesante,
bocacciana plática . . . (19). Y Las semanas del
jardín se titula la última novela de Goytisolo, publicada
en 1997, como acabamos de decir. Título que es una cita cervantina
explícita, reveladora por tanto del nexo que Goytisolo quiere establecer
con el autor citado y que marca una condición de intertextualidad
a la que otorga un papel privilegiado. Recordemos que al principio de Las
semanas del jardín nos encontramos con una frase con connotaciones
cervantinas, nada menos que el conocido incipit: A partir de
la breve reseña de una obra de cuyo autor no quiero acordarme . .
. (11). No hace falta decir que se trata de: En un lugar de la
Mancha de cuyo nombre no
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quiero acordarme(Don Quijote I, 1). Por otra parte, si pensamos
en la vertiente del autor del Quijote, baste lo que sintetiza
Márquez Villanueva en Trabajos y días cervantinos: El
fenómeno cervantino se caracteriza en primer término como una
densa destilación de literatura en una obra que podría calificarse
como suma y sigue de toda la anterior(17). Juan Goytisolo trata muy
a menudo en toda su obra del concepto de intertextualidad,
desarrollado, como es sabido, en la década de los 60 a partir
de Julia Kristeva, y que tiene ya una larga elaboración reconstruida
especialmente, en Italia, por Cesare Segre, y en España por Claudio
Guillén. Goytisolo examina los aspectos teóricos del quehacer
literario en la parte crítico-literaria de su obra, recordemos la
más destacada, El furgón de cola, Disidencias,
Crónicas sarracinas, Contracorrientes y El bosque
de las letras. Un rápido excursus sobre la escritura narrativa
del novelista nos revela su cervantismo de manera menos explícita
que el título aducido anteriormente como ejemplo, pero siempre tajante
y profunda. Goytisolo incluye en su propio discurso alusiones cervantinas
que, reconocibles como tales, establecen un diálogo intertextual de
gran modernidad; recordemos su quema de libros que en Las
virtudes del pájaro solitario está además introducida
por el interrogante exponencial que parece evocar un elemento de su
poética: el recuerdo de un recuerdo de un recuerdo, es todavía
un recuerdo? [sic] (139).
Hay que añadir además que otro
aspecto de inspiración cervantina en la escritura de Goytisolo se
realiza mediante la búsqueda de formas narrativas innovadoras de las
relaciones entre autor, personajes, voces y lector, o también en el
empleo del tú autorreflexivo y del monólogo interior
o en el empleo de una temporalidad y de un uso del espacio elaborados de
manera compleja; o incluso hasta con la adopción en su escritura de
distintos géneros narrativos una vez más con efectos de
contaminación y de diálogo intertextual. Estos recursos realizados
a lo largo de su obra, van evolucionando en sus últimas novelas: Las
virtudes del pájaro solitario, La cuarentena, La saga
de los Marx y Las semanas del
jardín.1
1
Función diferente adquieren los hallazgos narrativos a partir de los
libros autobiográficos de Goytisolo, Coto vedado y En los
reinos de taifa. Véase especialmente, José Manuel Martín
Morán, en La escritura mística de Juan Goytisolo;
también, entre los muchos críticos que señalan fases
diferentes en la evolución de Goytisolo, véanse, Annie
Perrin-Françoise Zmantar, en El mito del laberinto; Annie
Perrin, en Répétition (et inversion) dans loeuvre
de Juan Goytisolo y Andrés Sánchez Robayna, en
Introducción a su edición de Juan Goytisolo,
Paisajes después de la batalla, quienes indican en Señas
de identidad la ruptura con el patrón realista.
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Se trata de modalidades de escritura a las
que hay que añadir las innovaciones de los signos de puntuación
y de las mayúsculas, a través de las cuales, en opinión
del autor, se desarrolla al mismo tiempo una crítica a la sociedad.
Goytisolo, al poner en discusión el modelo de la novela
realista, que es cuando supera su primera fase comprometida con
lo social, se abre a la escritura de tipo experimental de acuerdo con las
influencias joysianas en la novela contemporánea. Es el caso de
Señas de identidad (1966), Reivindicación del Conde
don Julián (1970), Juan sin Tierra (1975), Makbara
(1980) y Paisajes después de la batalla (1982), obras todas
ellas marcadas por una fuerte y variada indagación narrativa, con
un efecto renovador, lo cual se refleja en todos los niveles del discurso.
Recordemos que a partir de los años 70, la crítica en
torno a Goytisolo sigue subrayando el papel de novedad representado por
Señas de identidad y sobre todo por Reivindicación
del Conde don Julián, como demuestra José Manuel Martín
Morán, en Semiótica de una traición
recuperada. Pere Gimferrer, en El nuevo Juan Goytisolo,
atribuye el cambio substancial a la elección, para adoptar la
terminología de Benveniste, del discurso frente a la
historia (16). Para Matilde Albert Robatto, en La creación
literaria de Juan Goytisolo, el novelista intenta la destrucción
de la España sagrada, la desmitificación de las tradiciones
oficiales, [y] tiene, para lograr esto con efectividad, que acabar con la
expresión codificada y crear un lenguaje total,
polisémico(199). Para apoyar su tesis Albert aduce a Carlos
Fuentes y a José María Castellet; este último afirma
que: no hay invasión ni salvación eficaz
si no se cumplen todos los requisitos, todo el ritual de destrucción
del lenguaje . . . Para ello hay que destruir, destruir hasta los cimientos
más profundos, e intentar la creación de un lenguaje nuevo
. . . (199). El proceso de destrucción de la tradición
española culminará, recordemos, en Juan sin Tierra;
a este propósito Albert añade: Nombres, verbos, adjetivos,
pronombres y conjunciones se liberan de una sintaxis única para integrarse
a un orden cambiante y abierto(201-202). A través de los elementos
subversivos que aparecen en sus páginas, Goytisolo tal vez radicaliza
su oposición respecto a la cultura española más vinculada
con la tradición. Dicha tradición, como hemos visto hasta
aquí, y como intentaré demostrar, no incluye el experimentalismo
cervantino.
En las últimas décadas los estudiosos
han llegado a presuponer la complejidad de la elaboración de Cervantes
en la construcción del Quijote y de las demás obras.
Esta crítica ha colocado el acento sobre los mecanismos de
estructuración del texto en el marco de una visión específica
y al mismo tiempo articulada de la literatura, pero han
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sido precisamente los escritores, y por supuesto algunos críticos
de las últimas generaciones, quienes han subrayado lo mucho que tiene
de innovadora la obra de Cervantes por haber alterado no sólo las
bases de la institución literaria, sino también por haber puesto
en crisis la autoridad de los valores, los fundamentos de la verdad e, incluso,
las posibilidades de conocerla.
Es esto lo que explicitan los escritores como
Cervantes, los que observan la realidad desde una perspectiva diferente de
la que les ha sido concedida. Aquellos que, como Thomas Mann, han salido
de la óptica de las polarizaciones infieles/fieles o de
la dicotomía loco/cuerdo, que constituyen, entre otras
cosas, los ejes del Quijote. Thomas Mann, al reflexionar sobre la
novela cervantina en su viaje a América en 1934, comenta en Meerfahrt
mit Don Quijote la actuación contradictoria de Ricote
frente a la expulsión de los moriscos. Tema desarrollado posteriormente
en los mismos términos por Francisco Márquez Villanueva en
Personajes y temas del Quijote y en El problema morisco (desde
otras laderas).
Hay que subrayar además, que Goytisolo
se ocupa como ensayista de Cervantes repetidas veces: un primer ejemplo lo
constituye la investigación sobre el escritor cubano Guillermo Cabrera
Infante; en el ensayo Lectura cervantina de Tres tristes
tigres, incluido en Disidencias, indica, entre otras cosas,
como a partir del diálogo con el corpus literario en general,
o sea, creando un fenómeno de intertextualidad, nace la complejidad
de la invención cervantina. Aquí Goytisolo trata otro punto,
no comparte la idea de Unamuno, quien al comentar el escrutinio de la biblioteca
de don Quijote, lo considera, al estar ausente la vida, como mera relación
con la crítica literaria.
Los ensayos recogidos en
Contracorrientes tienen un hilo conductor que es la presencia de
Cervantes, como demuestran los capítulos: Vigencia actual del
mudejarismo, Cervantes, España y el Islam y El
novelista: ¿crítico practicante o teorizador de fortuna?
Según dice el mismo Goytisolo, su
biografía tiene puntos en común con la de Cervantes, ya que
los dos han vivido en el mundo musulmán. Este aspecto está
enfocado en el ensayo, Vicisitudes del mudejarismo: Juan Ruiz, Cervantes,
Galdós, aparecido en Crónicas sarracinas. Estas
Crónicas son una colección de ensayos que Goytisolo
elaboró a finales de los años 70, en un lapso de tiempo
que abarca la publicación en México de Reivindicación
del Conde Don Julián (1970), hasta la reapertura del debate sobre
la relación de España con la cultura árabe musulmana,
tema, por otra parte, central en el conjunto de ensayos incluidos en
Crónicas sarracinas (1981). Esta colección de
artículos, recordemos, ha sido elaborada mientras Goytisolo
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trabajaba en la novela Makbara, donde amplía esa misma
problemática que concierne a la relación entre el mundo árabe
y el Occidente en su conjunto, como han subrayado Claudia
Schaefer-Rodríguez en Juan Goytisolo: del realismo
crítico a la utopía (111) y Jesús García
Gabaldón en En torno a Makbara y Juan Goytisolo (107).
Manfred Tietz es de la opinión, en La búsqueda de la
identidad española en la obra de Juan Goytisolo y Gonzalo Torrente
Ballester, que a raíz de los años 60, Goytisolo
transforma sistemáticamente la visión histórica
de Américo Castro en materia novelística (9). La realidad
histórica de España de Castro, descubierta
por Goytisolo hacia 1962, sigue Tietz, le proporciona un material necesario
para salir de su profunda crisis, intelectual y política. Y es
precisamente la conocida idea que don Américo tenía de las
tres castas que existían en la península ibérica, la
que sirve a Goytisolo para reforzar su pensamiento sobre la identidad
española. Esto ha dado lugar a una polémica entre Manfred Tietz
y Silvia Truxa. Esta última, en El mito árabe
en las últimas novelas de Juan Goytisolo, piensa que lo árabe
se limita solo a alimentar las figuras oníricas del
autor(98), mientras que Tietz opina que los árabes en la obra
de Goytisolo Tienen un origen mucho más concreto en su
formación intelectual y en su reflexión sobre la identidad
española(6). Cabe añadir que la postura de Goytisolo
ante el elemento árabe refractado en su obra, juega un papel primario
que posee facetas antropológicas y políticas, de ecumenismo
y de mestizaje cultural. A finales de los años 70 salen algunas
obras que sobre este proyecto le serán de fundamental apoyo teórico.
Entre éstas, Orientalism de Edward W. Said, cuya publicación
en 1978, proporciona a Goytisolo las bases generales para las relaciones
de la literatura occidental con el Oriente, y en especial con el mundo
árabe. El historiador tunecino Hichem Djaït publica sus reflexiones,
que saldrán posteriormente, recogidas en Europa y el Islam,
en las que Goytisolo apoya las tesis sostenidas en Crónicas
sarracinas. Hay que citar además los ensayos que Luce López
Baralt dedica a la literatura española y su relación con el
Islam; trabajos que la profesora puertorriqueña va elaborando y publicando
en esa misma década de los 70 aunque los recoja después,
en 1985, en los dos libros, San Juan de la Cruz y el Islam (Estudio sobre
las filiaciones semíticas de su literatura) y en Huellas del
Islam en la literatura española De Juan Ruiz a Juan
Goytisolo.
En el largo ensayo, Vicisitudes del
mudejarismo: Juan Ruiz, Cervantes, Galdós, incluido, como
decía, en Crónicas sarracinas, Goytisolo examina a los
tres autores como prototipos, en épocas, por razones y mediante formas
distintas, de una cultura, la mudéjar,
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que tanta importancia tuvo en la época medieval y que ha sido cancelada
después de la historiografía oficial. Goytisolo es del parecer
que el mudejarismo ha continuado, sin embargo, su existencia de forma
subterránea, y a veces ha sido recuperado por autores como Cervantes
y Galdós o como el propio Goytisolo que lamenta su desaparición.
El ensayo recorre el mudejarismo vistoso o discreto presente
en la obra de los tres autores, mudejarismo cuya huella se puede encontrar
en su propia escritura, como él mismo
escribe:2 el influjo léxico,
temático, estilístico vgr., el empleo de unidades
rítmicas propio de la prosa rimada árabe o [el influjo]
estructural arabescos, desdramatización, abandono del desarrollismo
sicológico de los personajes (Crónicas 50).
Juan Goytisolo, en Vicisitudes del
mudejarismo, en la parte que concierne a Cervantes, subraya que no es
casual que en el Quijote se sitúe en Toledo, precisamente en
la calle Alcaná, el descubrimiento del manuscrito de Cide Hamete
Benengeli, y que el autor lo mande traducir al morisco aljamiado
por dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo (58). Para Goytisolo
la novedad cervantina, más que por el expediente entonces en boga
del manuscrito encontrado, radica en situar este episodio tan fundamental
en la ciudad donde conviven idealmente las tres culturas peninsulares.
La elección cervantina de este contexto
se debe, según Goytisolo, a las complejas y obsesivas relaciones
del autor con el mundo morisco-otomano y su fascinación por el
Islam (58). Añade además que los diversos temas relacionados
con el problema morisco que desarrolla Cervantes: el enfrentamiento
religioso-cultural de las dos comunidades hispanas, las vicisitudes del
cautiverio argelino, la amenaza real del expansionismo otomano (58),
son abordados por Cervantes desde múltiples perspectivas, aunque sean
a menudo contradictorias (58).
2 Este
ensayo se constituye como una clarificación de su propia poética
y por esto acojo aquí los avisos de José Manuel Martín
Morán acerca de que los estudiosos de la obra de Goytisolo a menudo
nos dejamos iluminar por la palabra autorizada y encaminamos nuestras
interpretaciones por sus mismos derroteros (Instrucciones163)
y el de Andrés Sánchez Robayna que en la
Introducción a su edición de Paisajes después
de la batalla, advierte: la perspectiva crítica autorial
ha de entenderse tan sólo como tal punto de referencia y nunca,
claro está, como perspectiva privilegiada, pues puede darse por parte
del autor, como es nuestro caso, una engañosa falacia
intencionalque coarte otras dimensiones interpretativas(13,
n.4).
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En las reflexiones contenidas en el ensayo, en la parte relativa a Cervantes, es posible captar, deshaciendo lo compacto de la argumentación, algunos aspectos de fondo: el primero de naturaleza política e ideológica, establece un paralelismo que Goytisolo traza entre él mismo y Cervantes al comparar el choque entre los dos bloques ideológicos y de poder que se contraponían en la época de Cervantes, el Gran Turco y la Cristiandad, y los que se enfrentaban todavía en los últimos años de la década de los 70 en que Goytisolo escribía, es decir, Occidente y la Unión Soviética; sirva de ejemplo un fragmento de Crónicas:
El Gran Turco atraía e intimidaba a las naciones cristianas a causa de una coherencia cultural e ideológica que, por encima de la fuerza de las armas, ofrecía a sus enemigos una posible, y potencialmente peligrosa, alternativa. Como la Unión Soviética hoy, era objeto de análisis, retratos, novelas, invenciones, fantasías, denuncias (59).
No hace falta comentar que Goytisolo se refiere
al choque ideológico-propagandístico que enfrentaba a los dos
bloques de poder mundial durante la guerra fría tal como
lo hacían en los siglos XVI y XVII la Cristiandad y el Islam. Hay
que subrayar la referencia al contexto histórico relativo a la violencia
del enfrentamiento político religioso de esos siglos con que Goytisolo
identifica la posibilidad de apreciar el valor de la originalidad cervantina.
Quien, como Cervantes, por cualquier razón, ha conocido directamente
al adversario o al Otro, es capaz de substraerse a la
manipulación de las conciencias que el sistema político de
su tiempo ejerce imperturbable sobre la mayoría. Las maneras con las
que Cervantes ha observado a sus adversarios políticos y religiosos
son objeto de interés para los críticos cervantistas, ya sea
en los aspectos biográficos como en los textuales.
El aspecto vital es otra de las facetas que
liga a Goytisolo con Cervantes; ambos tienen experiencia directa del mundo
islámico, uno por haber estado cautivo en Argel y el otro al trancurrir
su vida entre París y Marruecos, renegando de su país, del
que, al mismo tiempo, recupera la literatura, la obra de Cervantes sobre
todo.
La decisión de deshacerse
de España, según cuenta Goytisolo en 1985, se remonta a 1967,
época en que estaba elaborando Don Julián, al momento
en que reconoce haber renovado por medio de su propia escritura la mítica
traición. En el episodio liberador el novelista contempla la
península ibérica desde Marruecos y allí establece,
como dice en Contracorrientes, el acta fundacional de mi escritura
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adulta (24), o sea enfoca la importancia del autor del Quijote para su historia de escritor. El enlace con Cervantes toma así un valor ritual y lo cuenta en Contracorrientes a través de una evocación física de ambas orillas del Mediterráneo:
Estoy en Tánger, contemplando la España decrépita y hostil del franquismo, a horcajadas de dos culturas periódicamente ricas y yermas, somnolientas y activas, agarrotadas y móviles, y, al meditar en ellas, descubro a Cervantes (25).
Al estar en la frontera entre el Norte y el Sur, el episodio adquiere un valor simbólico que permite a Goytisolo, desde la otra orilla, mirar hacia España de manera nueva, abrirse al cambio y situarse en una perspectiva en donde poner en discusión los valores establecidos. Cervantes también tuvo esta oportunidad de mirar hacia España desde la otra orilla, encontrándose en una situación bien diferente, por supuesto. Sea como sea, la lección que se puede sacar de esta experiencia es, en palabras de Goytisolo:
El destierro o trasplante a un área cultural juzgada apriorísticamente como el envés de la nuestra, ofrece la oportunidad de poder contemplar a ésta con distintos ojos: tengo para mí que Cervantes elaboró su compleja y admirable visión de España durante su prisión en tierras africanas, en contraposición al modelo rival con el que contendía (Crónicas 61).
Estar en la orilla opuesta implica ponerse en relación con lo
diverso, lo digo siguiendo la terminología empleada por Claudio
Guillén, en Entre lo uno y lo diverso, e involucra al mismo
tiempo la manera con que se mira su propia realidad: así, por lo menos
en parte, se puede entender la interpretación del relativismo del
siglo XVII que Cervantes ha perfilado. Una fuerte carga innovadora puede
salir de lo que hoy actualizamos como tema antropológico, en las dos
vertientes, como mirada que nace a partir de la experiencia vivida por el
contacto directo con lo diverso así como lo elabora Tzvetan Todorov
o, con argumentaciones históricas, como lo desarrolla Francis Affergan,
quien hace remontar al Renacimiento la relación con lo diverso en
cuanto tema recurrente de la civilización occidental.
Al formar parte de los escritores que se han
planteado los problemas relativos a los modos, los procedimientos y la
organización de la obra cervantina, Goytisolo ha entendido la fuerza
con que el autor del Quijote ha expresado la crisis de las certezas.
Son las contradicciones a través de las cuales Cervantes matiza las
polarizaciones tajantes, las que constituyen para Goytisolo el punto de
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referencia porque suponen que profese, a su vez, la diseminación de las verdades. A través de este mecanismo Cervantes permite, a los que en los siglos XVI y XVII son el otro de sí, el turco, el morisco, exponer un punto de vista opuesto al comúnmente acatado por el público destinatario(Crónicas 58). El empleo de las máscaras en las obras literarias puede ser una protección detrás de la cual Cervantes, como por supuesto cualquier escritor:
muestra excepciones y reglas, contrasta juicios y creencias, matiza y rectifica a cada paso las conclusiones apresuradas del lector. Como en una galería de espejos, éste [el lector] debe avanzar a tientas y volver atrás en busca de la salida. Maestro en el arte de la insinuación, ambigüedad e ironía, Cervantes se complace en erosionar sutilmente sus convicciones más asentadas, orientándolo hacia un terreno sembrado de incertidumbres y enigmas (Crónicas 58-59).
Goytisolo, al tomar a Cervantes como coordenada, busca al mismo tiempo destruir la parte tradicional de la historiografía española, pero recupera, precisamente a través de Cervantes, sus raíces literarias a juzgar por las palabras que plasma en Contracorrientes:
al extender mi campo de maniobras novelesco al conjunto de la literatura española he cervanteado sin saberlo. Mi desposesión se ha transmutado en pertenencia: al deshacerme simbólicamente de España he verificado mi filiación real con el creador del Quijote (25).3
Merece la pena citar además las últimas palabras del ensayo cervantino, Vicisitudes del mudejarismo en las que Goytisolo reconoce su deuda:
Tres siglos y medio después, los novelistas cervanteamos aún sin saberlo: escribiendo nuestras obras, escribimos desde y para Cervantes; escribiendo sobre Cervantes escribimos sobre nosotros mismos. Ajenos o próximos a sus devociones islámicas, será en cualquier caso la alquibla en que convergerán nuestras miras (61).
En fin, a la tipología establecida por Alberto Blecua en ocasión del VIII Coloquio de la Asociación de Cervantistas, la de los
3 Enmiendo
los errores evidentes en la edición de Contracorrientes,
reproduciendo el mismo discurso pronunciado en el acto de recepción
del premio Europalia en 1985 y publicado también por la revista
Anthropos, 60-61 (1986): 44-50: el por al
y Quijote por Quijote.
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cervantistas, estudiosos y eruditos, la de los cervantinos, lectores apasionados, y la de los cervantistas/cervantinos, que se encontraban en El Toboso , se podría añadir la de los que cervantean, o sea, los escritores que a nosotros, los lectores, nos hacen un guiño de complicidad.4
| UNIVERSTIÀ DEGLI STUDI ROMA TRE |
4 Francisco
Márquez Villanueva en Ser y estar en Las virtudes del
Pájaro Solitario, habla del cervantizar de Goytisolo
como afortunado neologismo de formación intencionadamente paralela
a judaizar e islamizar, y al recordar la fundamental
vertiente paradójica de Cervantes, afirma:
Cervantizar quiere decir también un voluntario asentarse
en un terreno creador calculadamente determinado por lo paradójico.
Aunque el nuevo libro explora una de las zonas más siniestras y negativas
de la experiencia humana, está hecho, sin embargo, de páginas
luminosas y de infinitos escarceos irónicos (157).
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| LISTA DE OBRAS CITADAS | ||
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Affergan, Francis. Exotisme et alterité. Essai sur les fondaments dune critique de lanthropologie. Paris: Presses Universitaires de France, 1987.
Albert Robatto, Matilde. La creación literaria de Juan Goytisolo. Barcelona: Planeta, 1977.
Castro, Américo. La realidad histórica de España. México: Porrúa, 1962.
Djaït, Hichem. Europa y el Islam. Madrid: Libertarias, 1990.
García Gabaldón, Jesús, En torno a Makbara y Juan Goytisolo. Anthropos 60-61 (1986): 103-107.
Gimferrer, Pere. El nuevo Juan Goytisolo. Revista de Occidente 137 (1974): 15-39.
Goytisolo, Juan. Señas de identidad. Barcelona: Seix Barral, 1976 (I ed. México: Joaquín Mortiz, 1966).
. El furgón de cola. Barcelona: Seix Barral, 1982 (I ed. París: Ruedo Ibérico, 1967).
. Reivindicación del Conde don Julián. Ed. Linda Gould Levine. Madrid: Cátedra, 1985 (I ed. México: Joaquín Mortiz, 1970).
. Juan sin Tierra. Barcelona: Seix Barral, 1975.
. Disidencias. Barcelona: Seix Barral, 1977.
. Makbara. Barcelona: Seix Barral, 1980.
. Crónicas sarracinas. Barcelona: Seix Barral, 1989 (I ed. París, Ruedo Ibérico, 1981).
. Paisajes después de la batalla. Ed. Andrés Sánchez Robayna. Madrid: Espasa-Calpe, 1990 (I ed. Barcelona: Montesinos, 1982).
. Contracorrientes. Barcelona: Montesinos, 1985.
. Coto vedado. Seix Barral, 1985.
. En los reynos de taifa. Barcelona: Seix Barral, 1986.
. Las virtudes del pájaro solitario. Barcelona: Seix Barral, 1988.
. La cuarentena. Madrid: Mondadori, 1991.
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. La saga de los Marx. Madrid: Mondadori, 1993.
. El bosque de las letras. Madrid: Alfaguara, 1995.
. Las semanas del jardín Un círculo de lectores. Madrid: Alfaguara, 1997.
Guillén, Claudio. Entre lo uno y lo diverso Introducción a la literatura comparada. Barcelona: Crítica, 1985.
Kristeva, Julia.
Recherches pour une sémanalyse. París: Seuil,
1969.
López Baralt, Luce. San Juan de la Cruz y el Islam (Estudio sobre las filiaciones semíticas de su literatura). México: El Colegio de México - Universidad de Puerto Rico - Recinto de Río Piedras, 1985.
. Huellas del Islam en la literatura española -De Juan Ruiz a Juan Goytisolo. Madrid: Hiperión, 1985.
Mann, Thomas. Meerfahrt mit Don Quijote. Frankfurt am Main-Hamburg: Fischer, 1968.
Márquez Villanueva, Francisco. Personajes y temas del Quijote. Madrid: Taurus, 1975.
. Ser y estar en Las virtudes del Pájaro Solitario (La paradoja del arte de Juan Goytisolo). Escritos sobre Juan Goytisolo. Almería: Instituto de Estudios Almerienses, 1990: 149-160.
. El problema morisco (desde otras laderas). Madrid: Libertarias, 1991.
. Trabajos y días cervantinos. Alcalá de Henares: Centro de Estudios Cervantinos, 1995.
Martín Morán, José Manuel. La escritura mística de Juan Goytisolo. La Torre (NE) 29 (año VIII): 25-49.
. Semiótica de una traición recuperada Génesis poética de Reivindicación del conde don Julián. Barcelona: Anthropos, 1992.
. Instrucciones de vuelo para el Pájaro solitario. Escritos sobre Juan Goytisolo. Almería: Instituto de Estudios Almerienses, 1990: 163-180.
Perrin, Annie, y Françoise Zmantar. El mito del laberinto. Voces n.m., Barcelona: 1981: 33-54.
Perrin, Annie. Répétition (et inversion) dans loeuvre de Juan Goytisolo. La répétition. Ed. Chaouachi, Slaheddine, y Alain Montandon. Clermond-Ferrand: Association des Publications de la Faculté des Lettres et Sciences Humaines de Clermond-Ferrand, 1994: 303-315.
Said, Edward. Orientalism. New York: Pantheon Books, 1978.
Segre, Cesare. Teatro e romanzo. Torino: Einaudi, 1984.
Schaefer-Rodríguez, Claudia. Juan Goytisolo: del realismo crítico a la utopía. Madrid: José Porrúa Turanzas, 1984.
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| 19.2 (1999) | El cervantismo de Juan Goytisolo | 179 |
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Tietz, Manfred. La búsqueda de la identidad española en la obra de Juan Goytisolo y Gonzalo Torrente Ballester. Iberoamericana 2/3 (1985): 5-18.
Todorov, Tzvetan. Nous et les autres. La réflexion française sur la diversité humaine. París: Seuil, 1989.
Truxa, Silvia. El mito árabe en las últimas novelas de Juan Goytisolo. Iberoromania 11 (1980): 96-112.
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| Fred Jehle jehle@ipfw.edu | Publications of the CSA | HCervantes |
| URL: http://www.h-net.org/~cervantes/csa/articf99/piras.htm | ||