From: Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America 17.2 (1998): 155-65.
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‘Libró’ y ‘divi-’ en el poema octosílabo de cabo roto del donoso poeta entreverado: Primera Parte del Quijote


R. M. FLORES

En el tomo 16 de Cervantes (págs. 128-43), Pierre L. Ullman y Anthony J. Cárdenas retoman la cuestión de las lecturas “Libró”, “divi” y “Libro” en el contexto de la primera décima del poema dedicado a Sancho y a Rocinante (primera y segunda edición de la Primera Parte del Quijote, Madrid: Juan de la Cuesta, 1605; ¶¶7r-¶¶7v). En el texto de la edición príncipe se lee:

Soy Sancho Pança escude
     Del Manchego don Quixo
     Puse pies en poluoro
     Por viuir a lo discre.
Que el tacito Villadie
     Toda su razon de esta
     Cifrò en una retira
     Segun siente Celesti
     Libró en mi opinion diui
     Si encubriera mas lo huma.

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     Cuando se estaba componiendo la página 7v del pliego doble ¶¶ de la segunda edición de la Primera Parte del Quijote, el cajista F encontró la lectura “Libró” en su copia de la primera edición (familia A) y automáticamente la cambió a “Libro” (para estos aspectos de la composición e impresión de las primeras ediciones de la Primera Parte del Quijote y la distribución de tareas, véase la Bibliografía Suplementaria). En mi edición en español antiguo, los tres últimos versos de la décima aparecen así: “Segun siente Celesti / Libro en mi opinion diui[no,] / Si encubriera mas lo huma.” (todas mis citas son de esta edición con notación a la línea donde principia el texto citado, 538; no retengo aquí la ‘s’ larga de las primeras ediciones). Ullman dice en su nota: “Flores justifica el cambio impuesto por él a la ortografía de la primera edición (su eliminación de la tilde sobre la ‘i’ [sic.] de ‘Libró’) añadiendo ‘[no]’ a la grafía ‘diui,’ lo cual implica tácitamente su desacuerdo con mi lectura” (Ullman 1996, pág. 128).
     El cambio de “Libró” a “Libro” en mi edición obedece una correspondencia contextual, a mi parecer, lógica, de Celestina a ‘libro’. En mi opinión la ‘ó’ acentuada de la primera edición, y la ‘o’ sin acento de la segunda, son simplemente dos de los miles de errores tipográficos y correcciones introducidas por los cajistas que compusieron estas ediciones de la Primera Parte del Quijote. Se puede distinguir entre lo que los varios cajistas de la imprenta Madrigal-Cuesta compusieron, no por los tipos acentuados que usaban (agudo, grave o circunflejo), sino por la frecuencia y condiciones en que acentuaban, o no acentuaban, palabras que ahora obedecen diferente ortografía. Esto se debe a que los cajistas mezclaban los tipos acentuados en un solo cajetín de la caja, a que cada cajista tenía sus propias preferencias ortográficas y, más que nada, a que la ortografía de los cajistas rarísima vez coincidía del todo con la ortografía de su copia. Es más, tampoco era raro que los cajistas, o sus ayudantes, distribuyeran tipos de una u otra letra en cajetines equivocados (‘l’ en el cajetín de la ‘r’, ‘é’ en el cajetín de la ‘e’, ‘n’ en el cajetín de la ‘m’ o en el cajetín de la ‘u’, ‘a’ en el cajetín de la ‘à’, ‘o’ en el cajetín de la ‘a’, ‘û’ en el cajetín de la ‘ñ’, etc., o viceversa). Lo que ha de haber pasado en este caso es que se ha de haber dejado caer una ‘ó’ en el cajetín de las ‘os’ durante la distribución y el cajista E la levantó creyendo que era una ‘o’. No era raro, tampoco, que los cajistas cometieran errores al levantar letra (error tipográfico) o errores de lectura mientras componían. Otros tipos de accidentes de impresión (variaciones en la cantidad de tinta usada, tipos que se rompían, desfiguraban, movían o saltaban de los moldes) no son propiamente errores, pero dejaron su marca, o falta de ella, en el texto. Todos


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estos tipos de ‘errores’ y variantes tipográficas son sumamente comunes, y es a veces imposible explicar exactamente cómo, cuándo o por qué ocurrieron. Pero cuando se trata de cuestiones tipográficas, las soluciones más simples son, muy frecuentemente, también las más acertadas. Así pues, la lectura “Libro” de mi edición, en letra negrita, indica una corrección editorial (corrección 25; véase, “Table 1. Compositorial Errors and Editorial Corrections”, tomo 1, pág. xliii), y el suplir entre paréntesis el cabo faltante de la última palabra del verso (“diui[no.]”) indica ciertas dudas por mi parte en cuanto a la validez de esta lectura, a pesar de que ésta es la lectura tácitamente aceptada por todos los editores del Quijote, aunque las teorías en cuanto a lo que Cervantes tenía en mente cuando escribió “diui” varíen de uno a otro comentarista.
     Como muestran los trabajos de Cárdenas y Ullman, los últimos seis octasílabos de la décima han dado qué pensar a muchos cervantistas. Consideremos algunos ejemplos más de esta preocupación crítica. Al llegar a este pasaje, Francisco Rodríguez Marín refiere al lector al Apéndice 5 de su edición, donde cita la opinión de varios escritores con respecto a la Celestina concluyendo, simplemente, que lo expresado por ellos “patentiza el insuperable acierto con que Cervantes, en una sola frase, calificó la Tragicomedia de Calisto y Melibea” (Rodríguez Marín 1927-1928, tomo 7, pág. 73). Marcel Bataillon, por su parte, considera que “Livre divin signifie évidemment manuel de sagesse, mais de sagesse pratique, terre à terre. Seuls les préjugés hérités du romantisme pourraient nous faire interpréter peinture géniale de l'amour sublime” (Bataillon 1961, pág. 229). Para María Rosa Lida de Malkiel, quien no toca la cuestión de la pertinencia, o falta de ella, de la palabra ‘divino’ en el poema, los versos alaban la Celestina como “libro admirable, cuya única tacha es representar el vicio demasiado al vivo” (Lida de Malkiel 1962, pág. 295). D. W. McPheeters se aproxima al problema desde otra dirección: “[the] fulsome praise of the ‘libro divino’ put in Sancho's mouth which has impressed so many modern critics is in reality a rhetorical commonplace of the period as are, indeed, the antithetical terms ‘humano divino’ . . . .  The sharp contrast of ‘humano’ meaning ‘base’ as opposed to ‘divino’ with its . . . baroque flavor, [is] basically a Neoplatonic concept which of course would appeal to Cervantes whose fondness for such themes is well known” (McPheeters 1962, págs. 136, 137, and 138). En su excelente edición del Quijote, Luis Andrés Murillo llama la atención del lector al hecho de que el juicio de Cervantes sobre la Celestina “aparece en unos versos burlescos, convencionales y nada exactos en cuanto a lo que transcurre en la obra, pues


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Sancho nunca huye en el sentido en que se afirma aquí” (Murillo 1978, tomo 1, pág. 65, nota 18). En su primer artículo sobre la intención crítica de Cervantes en cuanto a la Celestina y al problema puramente tipográfico creado por las lecturas “Libró” y “Libro” de la primera y la segunda edición de la Primera Parte del Quijote, Ullman ya había apuntado también el desconcertante cambio tonal que la oposición divino / humano produce: “it is highly unlikely that Cervantes would have chosen to make an absolutely serious literary judgment in the middle of a totally burlesque passage . . . .  If Cervantes really were to use the words humano and divino in a serious context, the meaning with which he would imbue them would differ radically from the then current acceptations” (Ullman 1963, nota 26 y pág. 222). Creo que, en esto, Ullman tiene mucha razón. “I would venture to say”, continúa Ullman, “that our décima is . . . used to deride the figurative abuse of divino. Let me explain why. The popular expression ‘tomar las calzas de Villadiego’ is adorned with folklore. Villadiego thought to have been in some sort of battle and found flight to be the most expedient solution to his predicament, according to the Celestina. It seems natural for ‘El Donoso’ to add: ‘Libró en mi opinión divinamente. ¡Si encubriera más lo humano!’ That is, he got out of the scrape most successfully. If only he had not had to expose his hind quarters!” (221-22). Con estos nuevos significantes para la lectura ‘libró’ y para la grafía ‘divi-’ (‘Libró’ = ‘escapó’ y ‘divino’ = ‘bien’ = ‘felizmente’ = ‘divinamente’ > ‘libró divi[namente]’), el juicio de Cervantes sobre la Celestina “is still there, but it has been phonologically coupled to another ‘signified’. The simultaneous expression of the literary judgment with a ludicrous joke debases it. The author is making low burlesque of his clerical contemporaries' clichés about the Celestina” (222). “But even if the validity of puns on libro and divi- is rebutted, the fundamental play on words still stands, viz.: ‘Que el tácito Villadiego toda su razón de estado cifró en una retirada (según siente Celestina, libro en mi opinión divino). ¡Si encubriera más lo humano!” (nota 30). En otras palabras, Ullman, rechaza la teoría de McPheeters de que el uso de la palabra ‘divino’ es un simple “rhetorical commonplace of the period”, sugiriendo, en su lugar, una nueva interpretación del pasaje, pero termina aceptando la lectura ‘divino’, como todos los otros investigadores y editores del Quijote antes y después de él, aunque, para hacerla coincidir con una lectura que el cajista F corrigió en la segunda edición de la Primera Parte por considerarla errónea, altera la puntuación del pasaje radicalmente y le da a la palabra una aceptación adverbial difícil de justificar. Argimiro Ruano hace básicamente lo mismo: “Para nuestro gusto literario”,


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escribe Ruano, “evolucionado, y sin censuras ambientales de entonces, puede ser que esos versos de Cervantes estén mejor si los corregimos más o menos así: Libro, en mi opinión, divino / y, sin embargo, muy humano. Leído con detención, el drama de Melibea es una narración tal como Cervantes la desearía: «que deleite y enseñe». Y no hay que aislar en él, artificiosamente, la narración lasciva de esa lección moral en que desemboca” (Ruano 1965).
     Ullman es uno de los investigadores que ha leído estos versos con más detenimiento y que los ha estudiado centrándose en las cuestiones cruciales del problema. Teniendo en cuenta las lecturas de la edición príncipe en su primer artículo, la intención de Ullman es decodificar el pasaje en relación al tono y contexto total de la sección donde ocurren estas lecturas en la Primera Parte del Quijote. Las premisas que dieron origen al primer artículo de Ullman son, así pues, válidas, pero su razonamiento y conclusiones en cuanto a la lectura ‘libró’ y al significante que le da al vocablo ‘divi[no]’ parecen cuestionables. Si la lectura correcta es “Libró”, entonces la grafía ‘divi’ no puede representar las dos primeras sílabas de ‘divino’, y el significante ‘divinamente’ no parece justificable. Si la lectura correcta es “Libro”, entonces los cabos ‘divi-’ y ‘-no’ no parecen, como Ullman nota, del todo apropiados en el contexto específico del verso ni en el tono jacarandoso del poema. El cambio que Diego Clemencín introdujo en su edición (“tacito” a “Tácito”) y la justificación crítica que Ullman aporta considerándolo un juego de palabras (tácito / Tácito en combinación con ‘razón de estado’ y ‘retirada’) son sugestivos, pero no considero que se pueda decir nada semejante de la proyección de estas teorías a los últimos versos de la décima (“Celestina / Libró / divi[no]”).
     No cabe duda, se puede concluir de todo esto, que hay algo que no va del todo bien ni con el texto de la edición príncipe, ni con las teorías y explicaciones que se han dado de este pasaje. En el contexto del verso en el que aparece una de las lecturas, el error tipográfico “Libró” es fácil de explicar. El sentido del pasaje no lo es. La gran mayoría de los editores e investigadores que han comentado sobre este aspecto del Quijote han pasado por alto la aparente descontextualización del pasaje. Algunos críticos han notado, o hecho hincapié, en la incongruencia textual que resulta de calificar de ‘divina’ a una obra que está muy lejos de serlo, pero las soluciones parecen ser las mismas en todos los casos: (1) desentenderse por completo del problema creado por la comparación divino / humano, (2) apuntar simplemente el chocante contraste entre las dos lecturas o (3) asignarles diferentes significantes a las palabras claves del pasaje


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(“manuel de sagesse”, Bataillon; “libro admirable”, Lida de Malkiel; “libró divinamente”, Ullman; “divino y, sin embargo, muy humano”, Ruano). Es más, si se acepta que Cervantes ha de haber sentido gran simpatía por La Celestina y que la ha de haber leído con grandísima atención (Johnson 1974, pág. 237), debe descartarse la idea de que su comentario en la décima sea una exageración irónica. Quizá sea posible resolver esta ambivalencia entre la crítica y el texto del Quijote de alguna manera. Quizá tenga uno que olvidarse por completo de todo lo pensado y escrito hasta aquí, y haya que aproximarse al problema desde un ángulo totalmente diferente, aunque de antemano sepamos con toda certeza que nunca se podrá saber lo que Cervantes tenía en mente cuando escribió “diui”.
     ¿Quién, por principio de cuentas, decidió que los cabos perdidos de los dos últimos versos de la décima eran ‘-no’, acabando así con las lecturas ‘divi-no’ y ‘huma-no’? Ha de haber sido, con toda seguridad, alguno de los primeros lectores de la Primera Parte del Quijote; el primer comentarista que anotó este pasaje sólo puso por escrito la misma conclusión a la que han de haber llegado miles de lectores antes que él; y parece que aún se sigue llegando a la misma conclusión aunque no se haya leído jamás una palabra de las hipótesis expresadas por críticos y editores. Las razones para este consenso son obvias: (1) parece que la única lectura que puede surgir de la grafía ‘huma-’ es ‘humano’ —ni en Corominas-Pascual (Corominas 1980), ni en el vocabulario de Cervantes (Fernández 1962) ni en el diccionario de la Academia aparece una palabra que se pueda usar en este verso (¿humado, humante, humazo?), y (2) la grafía ‘divi’, localizada entre ‘libro’ y ‘huma[no]’, parece pedir a gritos el cabo perdido ‘-no’.
     En el Quijote uno encuentra 53 casos de la lectura ‘humano’ (humana, 19; humanas, 11; humano, 19; humanos, 4) y 24 casos de la lectura ‘divino’ (divina, 10; divinas, 6; divino, 8), pero sólo en 11 ocasiones aparecen las dos lecturas juntas: lo humano (343, 22425), derecho / leyes (2367, 10821, 28177), belleza física (6734, 9994), amistad (12300), fuerzas (12953), y letras (14819, 35713). Aun más importante en este caso es que cuando ‘divino’ aparece calificando escritos, éstos son siempre textos sacros, la Biblia o el Evangelio: escritura divina (201, 273, 352, 12546; también, “comedias diuinas” [de santos]; 19012). En el capítulo 37 de la Primera Parte, durante su discurso sobre las armas y las letras, don Quijote dice: “no hablo aora de las [letras] diuinas, que tienen por blanco, lleuar, y encaminar las almas al cielo, . . . hablo de las letras humanas” (14819). El significante de ‘divino’ en el contexto de discurso escrito es por demás


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claro en el Quijote; las lecturas ‘libro’ y ‘divino’, en referencia a la Celestina, no pertenecen juntas.
     En un artículo reciente, Isaías Lerner muestra que la obra de Cervantes contiene algunos casos de palabras sin ocurrencia escrita previa, de palabras que no eran de uso común de la época y de palabras con significantes diferentes de los comúnmente dados por otros autores. Es más, algunas de estas lecturas son casos únicos en el discurso cervantino (Lerner 1996). Aun sin la evidencia filológica suministrada en el estudio de Lerner, la posibilidad existe de que cuando Cervantes escribió “diui” haya tenido en mente una palabra que no aparece en el Quijote y cuyo uso no era común en esos años, pero el sólido trabajo de Lerner apoya y le da validez textual a esta teoría. Verdad es que hay, aun en el español de hoy día, poquísimas palabras graves trisílabas cuyas primeras dos sílabas sean ‘divi’ sin que la palabra sea una forma verbal; una de ellas es el vocablo ‘divisa’. No hay ningún caso de este vocablo (¿completo?) en el Quijote, pero Cervantes lo usa en dos ocasiones en su comedia La casa de los celos: “si no es que mi luz la vista impide, / mirando esta divisa, / veréis que soy la sin igual Marfisa”; “llevas a la sin par sola Marfisa, / . . . . / que es única en el mundo, la divisa / trae de aquella ave nueva / que en fuego de la vida se renueva”; final de la primera jornada (Valbuena Prat 1962, pág. 242). Éstos son, aparentemente, dos de los primeros ejemplos de esta palabra en español escrito. Corominas-Pascual lo documentan por primera vez en el Libro de Alexandre, S. XII, y en la obra del trovador Villasandino, S. XIV. De las posibles acepciones y derivaciones que se dan, las más importantes en este caso son: “el sentido de divisar no debe interpretarse como arcaísmo latino”; ‘divisa’ era algo usado para distinguir e identificar, era “distintivo de los jóvenes nobles, de los triunfadores”; otra “filiación semántica tendrán devisado ‘grande, señalado’ en Alex.”, (Corominas 1980, pág. 507).
     En La casa de los celos, Cervantes usa el vocablo ‘divisa’ como señal de ejemplaridad, triunfo y perdurabilidad. En el poema del poeta entreverado se usaría en su acepción de ‘ejemplo’, ‘modelo’, ‘grande’, ‘señalado’, ‘importante’. Cervantes podría haber usado la palabra ‘modelo’, en vez de ‘divisa’, sin que se alterara el número de sílabas que necesitaba, pero mientras que ‘modelo’ llevaría implícita una cierta valoración moral, ‘divisa’ es una palabra neutra que resuelve tanto los aspectos textuales, como los contextuales, de un problema que ha dado muchísimo que pensar a los cervantistas. Con la lectura ‘divisa’: (1) se reconoce que la lectura “Libró” es un error tipográfico y que el cambio que el cajista F introdujo en la segunda


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edición de la Primera Parte del Quijote es una corrección (“Libró” > “Libro”), recobrando así la lectura original, (2) se eliminan la chocante contraposición que las lecturas ‘divi[no] / huma[no]’ producen en el contexto interno del poema, y la posibilidad de que el comentario de Cervantes haya sido de carácter irónico o moralizante, reteniendo así y expresando la intención crítico-literaria de Cervantes sin trabas de interpretación, y (3) se deja que el patente tono burlesco que impregna todos los poemas laudatorios fluya ininterrumpidamente a la segunda décima del poema.
     En el Quijote, Cervantes se mofa de la “claridad” de la prosa de Feliciano de Silva contrastándola con sus “entricadas razones” (don Quijote perdía “el juyzio, y desuelauase por entederlas, y desentrañarles el sentido”, 663). En el Viaje al Parnaso, Cervantes califica de “librazo” a La pícara Justina y de “capellán lego” a Francisco López de Úbeda, su autor: “Haldeando venía y trasudando / el autor de La pícara Justina, / capellán lego del contario bando. / Y cual si fuera de una culebrina, / disparó de sus manos su librazo, / que fue de nuestro campo la ruina” (7, vv. 220-225; Valbuena Prat 1962, pág. 97); pero elogia a Juan de Ochoa, el primer nombre que aparece en la lista de Mercurio, escribiendo: “De este varón en su alabanza digo / que puede acelerar y dar la muerte / con su claro discurso al enemigo” (2, pág. 70, vv. 10-12); y más tarde dirá: la buena Poesía es “de ingenio tan vivo y admirable, / que a veces toca en punto que suspenden, / por tener no sé qué de inescrutable” (4, pág. 83, vv. 211-213). Claridad es, así pues, la mejor arma del buen poeta; inescrutabilidad, un privilegio de la buena poesía. En 1613, Cervantes les puso a sus novelas cortas la divisa de ‘ejemplares’ para identificarlas y distinguirlas, por su estilo, de aquéllas que en su juicio no lo eran. Según Cervantes, La pícara Justina no era una divisa literaria; la obra de Fernando de Rojas lo hubiera sido, si encubriera más lo humano. Aunque el cabo roto ‘divi-’ hace la intención crítica de Cervantes para siempre inescrutable, el vocablo ‘divisa’ parece satisfacer todos los requisitos indispensables para entender y explicar este pasaje, tanto dentro del contexto específico donde ocurre como dentro del contexto total del Quijote. Si no fuera por este cabo roto,

estos versos deo poe-,
fueran claros como el a-.

¿‘Poe[ma]’ o ‘poe[ta]’?


THE UNIVERSITY OF BRITISH COLUMBIA



OBRAS CITADAS

Bataillon, Marcel. La Célestine selon Fernando de Rojas. París: Librairie Marcel Didier, 1961.

Corominas, Joan, y J. A. Pascual. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Tomo 2. Madrid: Gredos, 1980.

Flores, R. M., ed. Don Quixote de la Mancha: An Old-Spelling Control Edition Based on the First Editions of Parts I and II. Por Miguel de Cervantes. 2 tomos. Vancouver: The University of British Columbia Press, 1988.

Johnson, Carroll B. “Cervantes as a Reader of La Celestina.” Far-Western Forum (May 1974): 233-47.

Lerner, Isaías. “El Quijote palabra por palabra.” Edad de Oro 15 (1996): 63-74.

Lida de Malkiel, María Rosa. La originalidad artística de La Celestina. Buenos Aires: Editorial Universitaria, 1962.

McPheeters, D. W. “Cervantes' Verses on La Celestina.” Romance Notes 4 (1962): 136-38.

Murillo, Luis Andrés, ed. Don Quijote de la Mancha. Por Miguel de Cervantes. 3 tomos. Madrid: Clásicos Castalia, 1978.

Rodríguez Marín, Francisco, ed. Don Quijote de la Mancha. Por Miguel de Cervantes. Nueva Edición Crítica. 7 tomos. Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1927-1928.

Ruano, Argimiro. “El ‘Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’ y ‘Celestina’.” Atenea 2 (Puerto Rico, 1965): 61-70.

Ullman, Pierre L. “The Burlesque Poems Which Frame the Quijote.” Anales Cervantinos 9 (1963): 213-27.

——. “Réplica a Anthony Cárdenas.” Cervantes 16 (1996): 128-36.

Valbuena Prat, Ángel. ed. Obras completas. Por Miguel de Cervantes. Madrid: Aguilar, 1962.

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BIBLIOGRAFÍA SUPLEMENTARIA

Bataillon, Marcel. “Urganda entre Don Quixote et La Pícara Justina.” En Studia Philologica: Homenaje ofrecido a Dámaso Alonso por sus amigos y discípulos con ocasión de su 60.° aniversario. Tomo 1. Madrid: Editorial Gredos, 1960; págs. 191-215. [Se pregunta si habrá habido alguna cuestión personal entre Cervantes y Francisco López de Úbeda, autor de La pícara Justina, y se propone que los versos preliminares y los que aparecen al final de la Primera Parte del Quijote no son de Cervantes.]

Cárdenas, Anthony J. “Cervantes's Rhyming Dictum on Celestina: Vita artis gratia o Ars vitë gratia?” Indiana Journal of Hispanic Literature 5 (1994 [1995]): 19-36. [El énfasis crítico es sobre el último verso de la décima.]

——. “A Reply to a Reply: A Perspective on a Perspective of My Perspective.” Cervantes 16 (1996): 138-43. [Respuesta a Ullman 1996.]

Clemencín, Diego, ed. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Por Miguel de Cervantes. 6 tomos. Madrid: D. E. Aguado, 1833-1839.

Eisenberg, Daniel. “Pero Pérez the Priest and His Comment on Tirant lo Blanch.” Modern Language Notes 88 (1973): 321-30. [La nota 18 concierne el significante del vocablo ‘humano’.]

Fernández Gómez, Carlos. Vocabulario de Cervantes. Madrid: Real Academia Española, 1962.

Flores, R. M. The Compositors of the First and Second Madrid Editions of Don Quixote, Part I. Londres: The Modern Humanities Research Association, 1975.

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——. “El caso del epígrafe desaparecido: Capítulo 43 de la edición príncipe de la Primera Parte del Quijote.” Nueva Revista de Filología Hispánica 28 (1980): 352-60.

——. “Occurrences of Verbal Forms Ending in s with a Dependent Third Person Object Pronoun in the First Editions of Parts I and II of Don Quixote.” Cervantes 8 (1988): 55-60. [Estos tres trabajos estudian algunas de las costumbres compositoriales de los cajistas de la imprenta Madrigal-Cuesta que compusieron las dos primeras ediciones de la Primera Parte, y la edición príncipe de la Segunda Parte, del Quijote.]

Johnson, Carroll B. “‘Libro, en mi opinion, divi- si encubriera mas lo huma-’.” Vórtice 1 (1974); 62-65. [El énfasis crítico es sobre el último verso de la décima.]


Prepared with the help of Sue Dirrim
Fred Jehle jehle@ipfw.edu Publications of the CSA HCervantes
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