From: Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
17.2 (1997): 145-48.
Copyright © 1997, The Cervantes Society of America
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Baena, Julio. El círculo y la flecha: principio y fin, triunfo
y fracaso del Persiles. Chapel Hill: University of North Carolina Press,
1996. 165pp.
Considera Julio Baena que la obra póstuma
de Cervantes Los trabajos de Persiles y Sigismunda, es el discurso
más totalizante jamás intentado (43), un texto que
fracasa como novela en el punto donde pretendía triunfar como
utopía (107). Sin embargo hay momentos en El círculo
y la flecha de vacilación, de rectificación, de borrón
y cuenta nueva. En esos momentos Baena se pregunta si no será el
Persiles, en su infinita ironía, la más cósmica
carcajada jamás escrita (158). Estas dudas y tachones hacen
del ensayo de Baena un texto sugerente y al mismo tiempo un testimonio vivo
de la profunda complejidad del Persiles.
Julio Baena coincide con críticos como
Forcione, Avalle-Arce, El Saffar y de Armas Wilson en señalar el
carácter eminentemente alegórico de Los trabajos de Persiles
y Sigismunda. Siguiendo la tesis de de Man en The Rhetoric of
Temporality, Baena destaca la presencia del factor tiempo en la
alegoría frente a la atemporalidad o destemporalización que
caracteriza a las formas simbólicas (86, 90). Si de Armas Wilson
(Allegories of Love) ve en el Persiles una alegoría
formal de la diferencia sexual, y si Casalduero (Sentido y forma de Los
trabajos de Persiles y Sigismunda ) y El Saffar (Beyond
Fiction) nos remiten al 4 (2 + 2) como principio arquitectónico
del texto, para Baena la obra de Cervantes constituye una alegoría
de la diferencia numérica cifrada en el principio diferidor n
+ 1. En esta fórmula geométrica se condensa, según Baena,
la modernidad del Persiles como texto quintaesencialmente manierista:
dado un conjunto completo, equilibrado y estático (n), el (1)
corresponde al factor tiempo que introduce el
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movimiento, el cambio, el desequilibrio y la inconclusión. En su concomitancia con la estética manierista de la figuración una estética de presencias y ausencias esta noción de modernidad esbozada por Baena tiene mucho más en común con la forma anamórfica de la llamada perspectiva curiosa teorizada entre otros por Gilman y Lacan que con el modelo epistemológico albertinianocartesiano (Jay). Es decir, no se trata de la modernidad del humanismo clásico que confía en el punto de vista exclusivo (Panofsky), ni de la modernidad mistificadora de la cultura dirigida del barroco (Maravall), sino de una modernidad insatisfecha, rebelde, como le llama Baena, generadora de incertidumbre, de autorreflexividad y extrañamiento. De ahí que Baena relacione al Persiles con el manierismo de El Greco y simultáneamente con la estética barroca de Góngora (yo diría sobre todo de Sor Juana), modelos estéticos que cuestionan los principios de realidad tanto del humanismo renacentista como del barroca oficial:
De la misma manera que el Greco alargaba las figuras por insatisfacción con los paradigmas y cánones tanto de la naturaleza como de la estética en ella basada, ese uno sobrante del texto del Persiles . . . no sólo está presente, sino que se coloca casi en primer plano de la escena, es un escorzo, un intento de alcanzar el elemento siempre ausente de una totalidad . . . . Razones de sobra habría, con Arnold Hauser en la mano, para señalar no ya el manierismo del Persiles, sino de todo Cervantes, y aun del barroco español rebelde (Cervantes, Góngora) frente al barroco oficial (Lope de Vega, Quevedo) (72, 98).
Si el uno sobrante del Persiles es el tiempo como elemento
desestabilizador que condena al peregrino (Peri-andro) a la postergación
del encuentro con el objeto de su deseo, el cero es el Norte
metafísico (Roma) situado en un más allá del tiempo
al que sólo se puede acceder con la muerte. En este punto Baena establece
un paralelismo entre la inaccesibilidad de esa Roma mítica, espiritual,
y el eterno diferimiento del encuentro (o re-encuentro) de Periandro con
su norte femenino (Auri-stella): Cuando Periandro se refiere a Auristela
como mi norte establece la misma clase de busca metafísica:
la del Otro inasible (41). De esta manera conecta Baena el cero
que designa todo lo ausente en el Persiles con el Otro femenino, el
cuarto término de que hablaba El Saffar, la mujer que es a
la vez causa y objeto inaccesible del deseo de Periandro.
En efecto, el texto del Persiles repite
obsesivamente la idea de que nuestras almas están en continuo
movimiento y sólo pueden parar en Dios como en su centro junto
a una variante que nos remite no a Dios como centro o Norte metafísico
hacia el que se dirigen las almas peregrinas, sino a algún sujeto
a quien las estrellas las inclinan (75), es decir, alguna Auristela
(etimológicamente estrella áurea ). En este sentido
el Persiles es la crónica de un encuentro anunciado que nunca
se produce. Resulta que cuanto más se acercan los Peregrinos a lo
real (en el sentido lacaniano) de Roma, más se desintegra la
Roma utópica, hasta que llega el momento en que la topografía
de Roma se funde con la de la Isla Bárbara (de Armas Wilson) y nos
encontramos no ante un final sino ante un nuevo principio. Es así
como, lejos de designar al lugar en donde ha de parar y sosegarse el alma
del peregrino tras la satisfacción completa del deseo,
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Roma se constituye en el significante del eterno diferimiento de la felicidad.
Si Forcione (Historia y crítica) tiene razón cuando
dice que Roma (la Roma utópica) es la imagen del punto en el que
está destinado a extinguirse el deseo del peregrino, Baena da en el
clavo cuando sugiere que la Roma anticlimáctica (la Roma real)
que aparece al final del texto es la figura del deseo insatisfecho, de la
sed más encendida que nunca tras haber bebido de lo que parecía
Santo Grial y no era sino copa de agua salada (128).
El único personaje del Persiles
para quien Roma aparece como un punto de llegada y no de partida es Maximino,
cuyo sacrificio arbitrario y aparentemente absurdo sirve para expiar los
pecados de omisión de su hermano Periandro. Maximino vino a Roma a
morir, a ocupar el lugar de su hermano, a apurar el cáliz del que
Periandro rehúsa beber. No es ésta la primera vez que Periandro
reniega de su destino cristológico. Baena nos recuerda que en el principio
Periandro se salva y comienza su peregrinar sólo porque la Isla
Bárbara es sacrificada. En este sentido el Persiles es una
alegoría de la historia humana como historia de salvación,
como sugiere Baena, y al mismo tiempo una crónica apócrifa
de los Hechos (Trabajos) del Anti-Cristo. Si Periandro es, como afirma El
Saffar, todo hombre (everyman ), esto es precisamente
en tanto que todo hombre es el Anticristo que rehúsa subirse a la
cruz, condenando con ello a muerte a su hermano.
Estamos una vez más ante un texto Cervantino
que re-produce utopías desde un punto de vista oblicuo, desde una
distancia irónica, que nos fuerza a percibir la absoluta arbitrariedad
de sus narrativas saturadas de violencia. ¿No son estas utopías
las narrativas mistificadoras de la cultura contrarreformista (sermones,
autos sacramentales, procesiones . . .) que pretenden hacer
visible a Dios, confirmar como dice Baena el aquí y ahora
de la presencia divina en el desacralizado mundo postaristotélico?
Es posible que el Persiles sea el discurso más totalizante
jamás intentado (43) precisamente en tanto en cuanto los trabajos
de Cervantes se dirigen a señalar los silencios de las utopías
contrarreformistas,, el sinsentido y la violencia de sus códigos
simbólicos, las ausencias de la totalidad oficial. A lo
mejor no es que el Persiles fracasa como novela en el punto
donde pretendía triunfar como utopía (107), sino que
la novela triunfa donde pretende fracasar como utopía.
El carácter irónico,
anti-utópico, del Persiles radica en la eterna postergación
del final feliz, en la pervivencia de la incompletud, de ese uno que
designa al tiempo postergador y, por tanto, del deseo:
Todos deseaban, pero a ninguno se le cumplían sus deseos: condición de la naturaleza humana, que, puesto que Dios la crió perfecta, nosotros, por nuestra culpa, la hallamos siempre falta, la cual falta siempre la ha de haber mientras no dejáremos de desear (Los trabajos, 102; ed. de Espasa-Calpe, 1977).
La culpa a la que se refiere Cervantes como nuestra no es sino nuestro pecado de omisión, nuestra resistencia a aceptar el lugar que nos corresponde en el ara sacrificial romana con un no se haga mi voluntad sino la Tuya. Periandro (every man como decía El Saffar) no quiere ser naturaleza perfecta, inmóvil
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(naturaleza muerta, still life) sino hombre incompleto, vivo. Periandro
se niega a renunciar a su deseo, como se niega Cervantes a entregarse de
buena gana a la muerte que le pisa los talones cuando está escribiendo
la dedicatoria del Persiles: y con estas obras, continuando
mi deseo, guarde Dios a vuesa Excelencia como puede (Los trabajos,
16). La expiación de la falta del hombre (en el doble sentido
de carencia y pecado) queda por siempre diferida en la topografía
figurativa y alegórica del Persiles. Baena tiene toda la
razón cuando afirma que es desde la alegoría y en la alegoría
que Cervantes y el hispanismo actual tan preocupado de la dialéctica
de presencias y ausencias en los textos del Siglo de Oro, coinciden con las
corrientes teóricas postestructuralistas, entre ellas el
psicoanálisis, el feminismo y la teoría del caos. Si la
interpretación de Baena es correcta, Los trabajos de Persiles y
Sigismunda son los esfuerzos de Cervantes para construir un ciclo infinito
de diferimientos, una figura en escorzo del deseo. Al llegar al Norte romano
ni se encuentra Periandro con Dios (eso hubiera supuesto su muerte), ni se
encuentra con la mujer. Como dice Baena, los amantes no se tocan mas
que gracias a un complemento circunstancial (en compañía
de su esposo Persiles) (141). El matrimonio romano, lejos de
ser el punto del re-encuentro anunciado con la mujer, viene a constituirse
en la garantía de su eterno diferimiento: siempre es la felicidad
de los hijos de los hijos, siempre la última palabra la tiene el
diferimiento eterno de la felicidad (142).
| David R. Castillo |
| University of Minnesota |
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Prepared with the help of Sue Dirrim |
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| Fred Jehle jehle@ipfw.edu | Publications of the CSA | HCervantes |
| URL: http://www.h-net.org/~cervantes/csa/articf97/castillo.htm | ||